3. LA BARRA ANTIBALANCEO

LA BARRA ANTIBALANCEO

El balanceo de un coche al tomar una curva puede llegar a ser de un valor absoluto importante, pudiendo incluso convertirse en un movimiento perjudicial para su estabilidad y el equilibrio dinámico. El elemento de la suspensión que se utiliza más habitualmente para disminuir este movimiento es la barra antibalanceo, también llamada estabilizadora.
Consiste en una barra de acero que, unida a la carrocería por su parte central, va anclada por cada uno de sus extremos a los elementos de la suspensión derecha e izquierda de uno de los trenes. En sentido vertical cuando las ruedas de ambos lados oscilan al unísono su acción es nula ( fig. siguiente 1ª parte); cuando existe una diferencia de recorrido en una rueda respecto de la otra o cuando hay un ángulo de inclinación lateral en la masa suspendida, transfiere peso de la carrocería, de la parte interior a la exterior, a la curva.


FIG. 1

Esta transferencia de peso de la parte interior a la exterior del viraje se ve disminuida por la torsión de esta barra que, dependiendo de su diámetro longitud etc, puede llegar a controlarlo sustancialmente aunque con otras contrapartidas. Efectivamente, si su diámetro es exageradamente grande (barra muy rígida), puede llegar en el límite a levantar la rueda interior. Si va montada en un tren que lleva tracción, tenderá a perderla en el momento en que el balanceo sea superior a un cierto valor.
En realidad este efecto de torsión en la barra que produce la transferencia de peso de la rueda interior de la curva hacia la exterior, aumenta la adherencia en esa rueda si está en buenas condiciones para "aguantar" la sobrecarga; a la vez que limitamos el balanceo, estaremos potenciando su capacidad de producir la adherencia transversal que necesitamos; si bien por geometría de la suspensión o por reparto de pesos estático del vehículo no se encuentra en ese momento en óptima situación para admitir el incremento de peso, lo que conseguimos es aumentar su deriva exageradamente sobrepasando el máximo de la curva de adherencia del neumático por lo que disminuiría la fuerza lateral que es capaz de generar.
En este caso, al producir la disminución de esta fuerza, provocamos que el vehículo tienda a deslizar de ese tren. Si estamos refiriéndonos al delantero tenderá a subvirar o a contrarrestar un comportamiento sobrevirador. Si nos referimos al trasero, la tendencia será a producir el sobreviraje o a paliar un comportamiento vicioso subvirador.

Manejando adecuadamente la dimensión o el mecanismo de accionamiento de la barra antibalanceo así como combinando la acción de la delantera y la trasera, podemos conseguir acomodar el comportamiento del vehículo a nuestras necesidades.


FIG. 2

Ante un giro de la barra de un ángulo f (en su extremo más alejado), la fuerza de torsión (F) que es capaz de proporcionarnos para un acero de unas determinadas características (F-121) viene dada por la fórmula empírica siguiente:



El departamento de la marca que está desarrollando el modelo de que se trate, medirá el ángulo f que toma el extremo de la barra al inclinarse la carrocería hacia el exterior, y la calculará entonces dimensionalmente para alcanzar el equilibrio más afinado del vehículo hasta conseguir la maxima eficacia. Tendrá que medir previamente, el que va a tomar el coche ante una aceleración lateral máxima en curva suponiendo la utilización que le va a dar el usuario.

Curiosamente nos encontramos con algunos modelos, en general bajos de gama, que necesitando claramente una barra estabilizadora en un determinado tren, no la monta; en estos casos, el fabricante ha considerado que la utilización que se le va a dar dista mucho de una deportiva, por lo cual sacrifica el comportamiento ideal al perfil del usuario, o lo que es peor a veces a la economía.


- 29/06/2001 -





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