1. POTENCIA COMO CAPACIDAD DE PRODUCIR TRABAJO

LA POTENCIA COMO CAPACIDAD DE PRODUCIR TRABAJO. ¿QUÉ ES PREFERIBLE: MAYOR PAR MOTOR O MAYOR POTENCIA?

El concepto de potencia, tan manejado en nuestro lenguaje diario, en la mecánica clásica tiene un significado algo diferente aunque siempre queriendo expresar la capacidad (o potencialidad) de realizar una determinada acción. El concepto de trabajo va ligado a la realización de ese acto; es decir, es la puesta en acción de su, en potencia, capacidad de efectuarlo. Se dirá que una fuerza realiza un trabajo cuando, aplicada a un punto, es capaz de moverle en una determinada dirección; o bien, dicho en términos de la mecánica clásica, cuando la fuerza desplaza su punto de aplicación. Si no se da esta condición no se ha realizado trabajo; sin desplazamiento del punto de aplicación no se produce acción ninguna. Podremos estar empujando como locos una pared que si no conseguimos desplazarla, aunque nos desgañitemos y caigamos exhaustos, no habremos realizado un trabajo teóricamente hablando.

Potencia es la capacidad de producir trabajo. Una circunstancia que nos aclara este concepto es la recurrente siguiente: para descargar un camión una persona físicamente débil necesita, por ejemplo, dos horas; otro más fuerte se lo liquida en una (50% del tiempo). Los dos han realizado el mismo trabajo pero el más fuerte, al hacerlo en la mitad de tiempo, ha desarrollado el doble de potencia. Potencia, pues, es trabajo realizado por unidad de tiempo. La unidad más frecuentemente utilizada en motores de explosión es el Caballo de Vapor (CV), que es la potencia que desarrollan 75 Kilográmetros en un segundo; (1 kilográmetro es el trabajo que produce 1 Kg de fuerza al trasladar su punto de aplicación 1 metro).

Estos conceptos de la física son necesarios para deshacer ciertos mitos que sobrevuelan el mundo del automóvil: "Mi coche tiene mucho par", o al contrario: "este motor es potente pero le falta par",etc. Pero analicémoslos con más detalle.



Efecto del Par

Efecto del par Las fuerzas F así aplicadas, ejercen sobre el eje O el Par torsional:

2F x 2r = 2F x d (distancia entre ellas)
Si F = 10 Kg, por ejemplo, y d es 1 mt
por tanto el par será : 20 m-Kg.

En el caso del motor de automóvil

Medida del par motor

Intentemos frenar el volante motor que gira a izquierdas a unas determinadas rpm; aplicando una fuerza F creamos una de rozamiento FR, a la distancia R del centro O de dicho volante motor (radio del volante motor). Se producirá entonces el Par FR x R, que tiende a frenar el motor.


Aumentando o disminuyendo FR x R (par de rozamiento o de freno), conseguimos estabilizar el régimen igualando, en valor absoluto, al que nos da el motor.
Conociendo en cada momento el que nosotros estamos proporcionando para que eso se produzca obtenemos el valor que da el motor como buscamos, igual y de signo contrario.
En la práctica, poniendo el motor considerado a plenos gases, que es como lógicamente nos interesa, aumentamos o disminuimos la fuerza F y conociendo el par que tenemos que efectuar para estabilizar el régimen, podremos conocer el que nos proporciona el motor que es el mismo pero de signo contrario, como es natural.
Si esta operación la efectuamos a lo largo de todo el régimen de utilización del motor, obtenemos una curva que nos relaciona el par motor con las revoluciones por minuto; de esta curva llamada de par, matemáticamente, podemos obtener la de la potencia.

El par motor, por lo tanto, es el par torsional ejercido por el motor a través del cigüeñal (donde lo medimos) => a caja de cambios => a las ruedas; depende de la fuerza (Presión media efectiva) que se ejerce en la cámara de combustión sobre la cabeza de los cilindros en el momento de la explosión de la mezcla; por lo que, en una primera aproximación y en términos generales, a mayor nº de ellos, o a mayor diámetro (mayor cilindrada), mayor será su valor.
El par motor nominal que proporciona el motor a la salida del cigüeñal, cuyo máximo es el que da el fabricante en la información de características de sus coches; se multiplica a través del par cónico (o cilíndrico) final, y en cada una de las diferentes relaciones de cambio que son, como se sabe, variables. La que más multiplica el par es la 1ª; después la 2ª y así sucesivamente hasta la 5ª o 6ª, si la tiene, que son las que llamamos más "largas".
En la más "corta", se multiplica en un coche medio hasta 8 veces el que medimos en el cigüeñal, y va descendiendo hasta la última; si no fuera así, la capacidad de subir pendientes, adelantar, o recuperarse sería muy limitada.

La fuerza que hemos dicho se produce por la explosión de la mezcla en la cámara de explosión que a través del cigüeñal nos produce el par motor, depende de una serie de características tanto geométricas como de otro tipo, implícitas en el diseño (colectores de admisión y escape, forma de cámaras de combustión, diámetro y carrera de los pistones, diagrama de distribución, gestión mas o menos rigurosa de la electrónica de inyección y encendido, etc.) todas ellas hacen que se puedan llegar a dar diferentes características dinámicas, que hagan producir par y potencia diferentes incluso a igualdad de cilindrada; así, podemos encontrar casos de motores más pequeños capaces de proporcionar valores de par superior, a otro de mayor cilindrada.

En términos generales, la relación del par motor por litro de cilindrada, como también lo es la potencia en CV al litro, resulta indicativo de la bondad del diseño del motor considerado, y por lo tanto, del aprovechamiento térmico.
Un buen motor de serie, puede llegar a dar 11 mKg de par por cada litro de cilindrada, o rondar los 90 CV de potencia, igualmente por litro; en competición, estas cifras son superadas aunque a costa de perjudicar cualidades que son prioritarias en los de utilización normal, tales como bajo consumo, mínimas emisiones tóxicas, facilidad de utilización etc.
Un ejemplo práctico

Supongamos un motor de un camión (atmosférico y de gran cilindrada) que da 300 CV a 1.400 rpm.; podemos deducir inmediatamente el valor de su par motor puesto que están ligados matemáticamente por la siguiente fórmula:




sustituyendo en nuestro caso:

La primera conclusión que sacamos de lo anterior es, que si hablamos de la potencia que da un motor a unas rpm, implícitamente, estamos dando el par motor que proporciona, como ya indicábamos anteriormente.
Consideremos ahora otro motor (de turismo ligero e inferior cilindrada que el anterior) que también proporciona 300 CV. Supongamos que esta potencia la rinde a 7.200 rpm.
Aplicando la misma fórmula anterior que nos relaciona el Par motor y la Potencia, a las revoluciones de Potencia Máxima, ese motor estará dando:
P. motor = 29,8 m-kg
Como se puede apreciar, la diferencia es sustancial.

Hagamos un ejercicio de imaginación y supongamos que montamos los dos motores en el mismo modelo de coche; aparte del problema de espacio que se nos presentaría, ya que el motor del camión seguramente ocupará casi todo el volumen útil del turismo, y de la diferencia de pesos, que deberemos igualar puesto que el motor del camión pesa alrededor de 4 veces más que el pequeño, ¿en qué se traducirá en cuanto a prestaciones?
Lo primero que nos veríamos obligados a hacer es adecuar las cajas de cambio ya que con los desarrollos del motor ligero, el del camión no superaría los 60 Km/h en 5ª velocidad, única que se podría seleccionar ya que en las 4 primeras, la velocidad capaz de desarrollar, seguramente las haría impracticables.

Por hacer un símil con el ciclismo, que parece mas intuitivo; si al famoso ciclista navarro Miguel Induraín, considerado como uno de los morfológicamente mejor dotados de la historia del ciclismo (y por lo tanto capaz de producir un gran par torsional a través del pedal), le subimos en la bici de un chico de 14 años, con los desarrollos de cambio acordes a su edad, el par que es capaz de desarrollar la pierna del campeón es tan superior, que en las primeras velocidades hasta a lo mejor llegaría a hacer patinar la rueda trasera en el momento de la arrancada; la velocidad a la que mueve las piernas el ciclista profesional no puede sobrepasar un valor ya bastante alto de revoluciones por minuto, por lo que, igual que en el caso del camión, la velocidad de la bicicleta quedaría muy corta para lo que es capaz de alcanzar, con los desarrollos adecuados; nos veremos obligados por lo tanto a adaptarlos a las potentes piernas del navarro.

¿En qué se traduce esto en nuestro ejemplo? Una vez adecuados los desarrollos, tal y como hemos supuesto en las bases de partida, la velocidad máxima capaz de alcanzar cualquiera de los dos vehículos será equivalente. Pero analicemos hipotéticamente las prestaciones de nuestros dos imaginarios vehículos. En cuestión de recuperaciones en marchas largas desde bajas rpm, el que va provisto del motor de camión será muy superior hasta un determinado régimen en el que el motor ligero se despegará, posiblemente compensando la mayor aceleración en el primer tramo (dependerá de su capacidad de subir de vueltas).

La medida de los 1000 mts. salida-parada, nos define la capacidad de aceleración; en ellos ganará, sin duda, el motor ligero; en los 400 mts también salida-parada que nos indica muy bien su capacidad de aceleración en los primeros metros, o en los 0 a 80Km/h, ganará indiscutiblemente el motor del camión, así como en las recuperaciones desde bajas rpm en marchas largas.
Si hacemos uso del cambio de velocidades agotándolas en el ligero hasta su límite superior, (7.200 rpm.), conseguiremos más aceleración.

Es decir los resultados serán mejores en el motor ligero, pero a base de acudir constantemente al cambio de velocidades, cosa que en el pesado no es necesario; es más, su mejor resultado se obtendrá, seguramente, sin acudir al cambio de marchas, acelerando en las largas sin cambiar.

Muchos de los adelantos que han ido introduciendo los ingenieros de los departamentos de I+D en los motores de los coches actuales han ido avanzando progresivamente, en el sentido de hacerlos cada vez más elásticos, es decir, con mayor par a medio régimen, y eso por que la utilización de un motor de este tipo es más fácil, más adaptada a la utilización normal de "padre de familia", además de la tendencia iniciada hace ya años de limitar drásticamente el consumo y las emisiones tóxicas.
Para el que no tenga problemas de este tipo, y no le importe, es más, le guste el cambiar constantemente de velocidades, en el mercado existe el coche que le ofrece un motor capaz de subir alegremente de vueltas; tendrá que hacer uso más frecuentemente del cambio.
Modernamente se comercializan los secuenciales, es decir, sin exigir los típicos movimientos laterales de la palanca de cambio, efectuándose rápidamente hacia delante en el caso de subida de marchas, y hacia atrás en el caso de reducir; los hay incluso con botones en el volante para más facilidad; de 6 velocidades; cerrados (muy próximas entre si), etc. pero siempre se tendrán que manejar si se quieren obtener las prestaciones que le ofrece el motor.

Vamos a convenir entonces que: "mi motor tiene par" significa, que lo da en un valor generoso para su cilindrada, y a un régimen que le permite recuperaciones suficientes sin cambiar; conducción relajada, por lo tanto, pero sin rapidez de revolucionarse en alta.
"Mi motor da buena potencia pero le falta par", se supone que quiere decir que el par lo da a un régimen más elevado que el deseado para recuperarse sin cambiar, y eso le obliga a estar más pendiente del mando de velocidades y por lo tanto de la conducción de su coche.

El aunar estas dos características sería pedir el viejo motor de explosión interna, algo que nunca nos podrá dar a pesar de las espléndidas cualidades de ciertos motores actuales.
¿Tendremos que esperar al "soso" pero silencioso y enérgico motor eléctrico?

- 03/10/2001 -




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